Recital de piano, a cargo del Maestro Pedro Halffter, en la Iglesia de San Luis

Crítica de la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera

Con gran expectación, la propia de los grandes acontecimientos culturales, y con un suave y respetuoso agitar de abanicos y programas de mano para hacer frente al calor, recibió el público, que abarrotaba la Iglesia de San Luis de los Franceses, al Maestro Pedro Halffter, Director Artístico del Teatro de la Maestranza.

La expectación estaba más que justificada ya que, por muchos motivos, se trataba de una ocasión muy singular: era la primera vez que Halffter ofrecía un recital de piano en Sevilla fuera del Teatro de la Maestranza -ocasión que el Maestro reserva para sus citas más queridas, como los encuentros estivales en su casa de Villafranca del Bierzo-, el programa estaba compuesto íntegramente por música de R. Wagner, compositor al que el Maestro conoce como pocos, en versiones de F. Liszt y el propio Halffter y, sobre todo y lo que añadió una extraordinaria emotividad a la cita, el concierto acabó convertido por motivo de la más reciente actualidad en un auténtico resumen de la extraordinaria andadura artística del Maestro Halffter al frente del Teatro de la Maestranza, a lo largo de la cual, la ciudad de Sevilla ha gozado del privilegio de ver desfilar por el escenario del teatro los títulos más emblemáticos de la producción Wagneriana.

El acto -promovido por la A.S.A.O. y organizado en cooperación con JJ. MM. de Sevilla, se abrió con las intervenciones de los presidentes de ambas entidades tras las cuales el Maestro tomó la palabra, con su característico estilo evocador y apasionado, preparando y predisponiendo al público para una auténtica inmersión wagneriana, que durante algo más de dos horas logró transformar la abigarrada escenografía barroca del templo sevillano en un decorado de ópera más que apropiado para las elevadas fantasías wagnerianas, cuyos dioses y hombres, paraísos y purgatorios encontraron un adecuado trasunto en la iconografía y ornamentos del incomparable marco de San Luis de los Franceses..

Abrió Halffter su recital con una de las más bellas y delicadas versiones de Liszt sobre temas wagnerianos, la “procesión de Elsa”, de Lohengrin. Con un pulcro control de las dinámicas (delicadísimos a la par que sonoros sus pianissimi), Halffter logró construir un clima de intimidad y complicidad con el público que fue la tónica de todo el recital.

El programa alcanzó sus puntos más álgidos en las dos elaboradas y extensas fantasías que interpretó para finalizar cada una de las dos partes del recital: la primera evocadora de la épica medieval de Parsifal y Tannhäuser -en un marco ad hoc para el Bühnenweihfestspiel wagneriano- y la segunda -que cerró el programa- sobre algunos de los temas más conocidos y extraordinarios de Tristán e Isolda. Fue en estas piezas donde Halffter mejor pudo mostrar su comodidad y complicidad con el medio pianístico, en el que es capaz de realizar una interpretación tan heterodoxa y circunstancial (recordemos que, ante todo, es un director de orquesta) como eficaz y comprometida con el fin que exitosamente pretendió: hacernos llegar su extraordinario conocimiento y emoción personal por la música de Wagner.

Como bis, el Maestro nos obsequió con un fragmento de otra de las músicas que le han venido obsesionando y apasionando a lo largo de su vida artística: la Nº 5 de las variaciones Goldberg de J. S. Bach, cuyo Pathos y cromático discurso sirvió de perfecto epílogo a todo lo anteriormente vivido, además de apropiada banda sonora para una última contemplación de las bellas bóvedas y retablos por parte de un público que no abandonó el recinto hasta el final mismo del concierto, tras casi dos y media densas horas de Música.

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