Entrevista a la Soprano Leonor Bonilla

 

Leonor Bonilla: “Interpretar un papel protagonista en el Maestranza es la realización de un sueño”

 

La soprano sevillana ganó el Premio Nuevas Voces ciudad de Sevilla, organizado por la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera, en 2013. Ahora, protagoniza la ópera Lucía di Lammermoor en el coliseo sevillano.

Entrevista realizada por Ángela Fernández

Autor imagen: Roberto Alcain

Comenzó en la danza, ¿cómo y por qué se dio su acercamiento al canto?

Inicie mis estudios de canto en 2010, pero antes compaginaba el conservatorio de danza con la carrera de Magisterio Musical. Fue ahí donde empecé a cantar, en los coros de la Universidad de Sevilla. Formé parte también del Coro Joven de Andalucía y de todos ellos conservo un gran aprendizaje y buenos amigos. Al principio, era solo un modo de conseguir créditos de libre configuración, pero cada vez me gustaba más y acabó ocupando todo mi tiempo. Fue entonces cuando decidí presentarme a las pruebas del conservatorio y estudiar canto.

 ¿Cuándo fue su debut y cómo lo recuerda?  

Fue en 2014 en el Teatro Calderón de Valladolid. Hacía la Servilia de la Clemenza di Tito de Mozart. Mi maestro, Carlos Aragón, me dio la oportunidad y confió en mí para ese primer papel. Fue una suerte tenerlo en el foso ayudándome. No podía imaginar un debut mejor.

¿Cómo trabaja diariamente para consolidar su voz y que a la vez siga evolucionando?

Intento ir, al menos, una vez al mes a Madrid para tomar clases con mis maestros Rocío Ignacio y Alfonso Leoz y seguir mejorando a nivel técnico. Ese trabajo que hacemos, lo aplico después en mi rutina diaria. La voz va evolucionando sola si se trabaja bien. A veces son los mismos papeles que afrontamos los que nos van aportando cosas nuevas y van haciendo que la voz madure. Por eso hay que saber elegirlos y que sea el momento adecuado para enfrentarnos a ellos.

Ganó el Primer Premio y el Premio del Público en el Certamen Nuevas Voces Ciudad de Sevilla en 2013. ¿Cómo vivió la experiencia? ¿Qué significó para su carrera recibir el galardón?

Fue la primera vez que me presenté a un concurso y cantaba delante de un jurado. Aún no estaba bien preparada, nunca se termina de estarlo, pero ese primer paso significó para mí un gran empujón de confianza y me supuso también la oportunidad de hacer mi primer recital en solitario y mis primeros papelitos en el Maestranza.

Ha recibido numerosos galardones. El último en el concurso Tenor Viñas. ¿Qué supone este galardón? ¿Cómo lleva la presión de los concursos? 

Competir nunca es agradable, la música debería ser sólo para compartir, pero los concursos son necesarios para darse a conocer y, a la vez, aprender. De ellos he obtenido muchas oportunidades, como debutar en Italia. El Viñas es uno de los concursos más prestigiosos a nivel internacional, llegar a la final para mí fue ya un sueño cumplido, pero recibir siete premios fue algo que jamás hubiera esperado. Gracias a ese reconocimiento ha salido mucho trabajo.

Va a interpretar a Lucía en la ópera Lucía di Lammemoor. ¿Qué podría decirnos del personaje de Lucía? ¿Cómo se ha preparado el personaje vocal e interpretativamente?

Lucia es una muchacha muy inestable e insegura debido a la situación de opresión a la que su hermano la tiene sometida. Su única esperanza es el amor de Edgardo, pero cuando se ve obligada a casarse con Arturo y Edgardo la rechaz, todo su universo se tambalea haciendo que pierda los papeles. Meterse en la piel de personajes que llegan a ese extremo siempre es difícil. Me ocurrió en verano con Giulietta mientras preparábamos la ópera Giulietta e Romeo de Vaccaj. La evolución del personaje y su final de locura son muy similares. Esas sensaciones que ya trabajé me han servido mucho a la hora de preparar Lucia. Vocalmente es mucho más completa y exigente, por supuesto, pero me encuentro bastante cómoda cuando la canto porque se adapta bien a mi voz.

¿Qué significa para una sevillana cantar en el Teatro de la Maestranza?

La realización de un sueño. Solía ir a ese teatro desde pequeña y años más tarde forme parte del coro de ópera. Nunca te imaginas entonces que algún día podría interpretar un papel protagonista. Las emociones que estoy viviendo estos días son tan intensas como bonitas, y el hecho de compartirlas de cerca con la gente que te quiere y con personas conocidas lo hace aún mas especial. El personal que trabaja en el teatro es fantástico y hace que te sientas bien en cada momento. Es una gran responsabilidad la que me toca, pero estoy feliz y agradecida.

¿Cómo recuerdas su experiencia en el Joven Coro de la Maestranza?

Siempre lo he dicho: cuando entré a formar parte del Coro del Teatro Maestranza se abrió un mundo nuevo para mí. Descubrí la ópera y nació mi pasión por ella. Creo que estar detrás de los solistas dentro de un coro te da la posibilidad de observar y aprender mucho, y para mí fue un aprendizaje inmenso, además de las experiencias que conservo.

Acercar la ópera al público joven sigue siendo uno de los grandes retos. ¿Cómo crees que se podría favorecer la asistencia de público joven?

Los teatros promueven ya bastantes iniciativas, como sacar precios especiales, o abonos joven u óperas para niños. El problema creo que es más de base y la clave está en la educación que recibimos en las escuelas e institutos. Desgraciadamente, la música sigue estando infravalorada en el currículo que se imparte, por eso no se puede fomentar el interés para que asistan a espectáculos o consuman cultura. Si la música es un lenguaje, la ópera sería como leerte una novela de quinientas páginas sin haber aprendido bien a leer. Antes de ir a una ópera hay que aprender a amar la música, a conocerla y, por supuesto, valorar lo necesaria que es.

¿Quiénes han sido o son sus referentes en la Ópera?  

Muchos. Un gran ejemplo es la carrera que hizo Kraus, fiel a su repertorio y a su técnica. Hay otros grandes nombres,  como Montserrat Caballé o Carlos Álvarez, que son un enorme referente para mí, aunque si tengo que hablar de sopranos que me inspiren actualmente, admiro muchísimo a Nadine Sierra y a Lisette Oropesa.

¿Además de cantar, cuáles son sus otras pasiones?

Bailar me encanta hacerlo en cualquier momento. Cuando necesito liberarme es mi mejor terapia y lo echo de menos. También me gusta escribir de vez en cuando y disfruto muchísimo con el cine.

Italia es ahora su segunda casa. ¿Qué le aporta profesional y personalmente el país?

Profesionalmente me ha aportado muchísimo pues los primeros grandes papeles como Fiorilla, Francesca da Rimini o Gilda los he hecho allí. Italia es la cuna de la ópera y se vive con mucha pasión, aunque la gestión a veces de algunos teatros no pase por su mejor momento. Personalmente me ha dado grandes amigos e incluso a mi actual pareja. Es un país hermano al que siempre quiero volver y en el que siempre me siento como en casa.

 ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

En diciembre regreso a Tenerife para hacer la Folleville de Viaggio a Reims, después estaré en el Teatro de la Zarzuela en un concierto con Carlos Álvarez, y en enero en el Villamarta para un Orfeo e Euridice. La primavera próxima llevamos a Tokio Francesca da Rimini de Mercadante y debutaré en el Teatro Real con el Capriccio de Strauss.

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