Reseña sobre la mesa En torno a Lucia di Lammermoor

El maestro Renato Balsadonna se mostró encantado de estar en Sevilla al mando de una ópera que considera una obra maestra dentro de todo el repertorio operístico, y no solo del bel canto.

Lucia di Lammermoor de Donizetti fue una ópera innovadora que recogió la herencia de Rossini, pero que añade una evolución en la música y en los personajes, por ejemplo en la aparición del leitmotiv, cuyo origen muchos relacionan exclusivamente con Wagner. “La flauta será el recurso instrumental para Lucía y su sonido límpido y a la vez frío anunciará la locura en la que el personaje será sumido”.

El profesor Ramón María Serrera, Vicepresidente de la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera (ASAO) y recientemente nombrado Socio de Honor, acompañó al maestro Balsadonna en la charla que se celebró en la Sala de Prensa del Teatro de la Maestranza, actividad organizada por la Asociación en colaboración con el coliseo sevillano. Serrera destacó el contexto histórico que enmarcó la composición de la ópera, la Sinfonía Fantástica de Berlioz, la revolución de 1830 en Francia o Victor Hugo y sus obras. Cuando murió Bellini en el mismo año del estreno de “Lucia”, en 1835, que fue gran rival de Donizetti, el compositor se convierte en la figura del momento a través de la ópera belcantista y romántica.

 

“Una obra lírica a la que acompaña las más enfatizadas características del romanticismo escénico: ambiente gótico, tenebrismo, fantasmas, amores imposibles y locura”, resaltó el director musical de la representación en Sevilla. El libro de Walter Scott La novia de Lammermoor, que inspiró la ópera de Donizetti, tuvo mucho éxito, tal y como contó Ramón Serrera, y el libretista, Salvatore Cammarano, hizo un formidable trabajo dotando de una calidad enorme a las palabras que debían cantarse. Si le sumamos que en el estreno en Nápoles, el tenor Gilbert Duprez, que hacía el papel de Edgardo, fue el primero en dar el conocido “do de pecho”, se ha de entender el éxito del estreno de la obra, lo que el propio Donizetti confirmó al decir “por los aplausos y la acogida del público”.

Para la representación en el Teatro de la Maestranza, el maestro Renato Balsadonna ha querido incluir la escena de la torre, en ocasiones excluida de la obra, porque representa la rivalidad entre las dos familias protagonistas, los Ashton (Luica) y los Ravenswood (Edgardo), y porque a nivel musical supone una sorpresa al no haber pausa entre las diferentes partes melódicas de la pieza. Cabe resaltar también, que el profesor Serrera sitúa en argumento a principios del s. XVIII y no al final de s. XVII, como se dice siempre, por citarse acontecimientos en el texto que corresponden a un momento histórico ya del XVIII. Para el Maestro Balsadonna, en el famoso y bello “sexteto” del final de segundo acto, la acción queda suspendida para dar protagonismo a las voces de los cantantes, sumidos cada uno en sus pensamientos. Lucia toma ya protagonismo con un canto que imita el desvarío mental que sufre en ese momento, y la orquesta protagoniza al mismo tiempo una acrobacia musical al ir en desfase con la voz de Lucia.

Ante la pregunta del Prof. Serrera sobre quiénes eran para el Maestro las mejores “Lucias” de la historia, contestó con gran diplomacia y elegancia, que cuando dirige una elenco, ese es el mejor. Destacó a los actores de la ópera en Sevilla porque, además de poseer grandes voces, encajan a la perfección con el perfil interpretativo y vocal que requieren los personajes. Alabó en el papel de Lucia a Leonor Bonilla, la soprano sevillana que ganó el Certamen Nuevas Voces Ciudad de Sevilla que organizó la ASAO en 2013. Y finalizó su intervención insistiendo en la importancia que posee la música, y esta ópera, al seguir emocionándonos tras el paso de los siglos.

El público llenó la Sala de Prensa del Maestranza y siguió con gran interés las intervenciones magistrales de ambos componentes de la Mesa.

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