RECITAL DE LA SOPRANO LAURA DEL RÍO

Espacio Turina, 30 de octubre, 2018, 20,30h

Si en mayo, durante el XV Certamen de Nuevas Voces Ciudad de Sevilla, que organiza esta Asociación, Laura del Río ya nos sorprendió, cantando Quando me’n vo, de “La Bohème”, y La canción del ruiseñor, de “Doña Francisquita”, ahora, en el recital que nos ha ofrecido, hemos comprobado que no nos equivocamos al seleccionarla entre 67 concursantes y que después el Jurado le concediera el Segundo Premio (Premio del Ayuntamiento).

Laura tiene una preciosa voz de soprano lírica de fácil emisión, timbre fresco y buena colocación, con gran presencia escénica, que canta con gusto, afina bien y se maneja con habilidad en las notas sobreagudas. Ha evolucionado en los últimos meses y ha conseguido bastante madurez, consiguiendo unos largos y bellos fiatos, que ataca con gran seguridad. Se mueve en escena además con soltura y simpatía. Comenzó con el difícil vals de Musetta, con esos cambios brusco de escala, y mejoró aún el que cantó en el concurso. Siguió con el delicado Dupuis le jour de “Luise”, que fue de lo mejor de la noche, por la delicadeza y romanticismo con los que la interpretó. Tras la pausa, la conocida aria de “La Rondine”, Chi il bel sogno di Doretta, interpretada con buen gusto, para finalizar con la difícil y complicada aria y cabaletta del final del primer acto de “La traviata”, donde demostró su madurez, afinamiento, firmes agudos, fiatos, y su movimiento escénico.

La segunda parte dedicada a la zarzuela destacó sobre todo en la Salida de Cecilia de “Cecilia Valdés”, que interpretó con gracia y sensualidad, atacando muy bien los agudos y los frecuentes cambios de tesitura de esta composición cubana. Tras la bella Lagrimas mías, de la zarzuela “El anillo de hierro”, escasamente representada hoy y que Laura ha recuperado para su repertorio, interpretó la siempre difícil, larga y popular Me llaman la primorosa de “El barbero de Sevilla” de Barbieri.

El maestro Jesús Campos acompañó con solvencia y elegancia a Laura en todo momento, cuidando los detalles de cada una de sus interpretaciones, y ofreció un delicado Nocturno de Chopin y una brillante interpretación de Granada de la Suite española de Albéniz.

Correspondiendo a los aplausos interpretaron O mio babbino caro que sirvió de propina. Todo un espectáculo para el nutrido grupo de socios y acompañantes que tuvimos la suerte de presenciarlo.


A continuación reproducimos la crítica de Juan José Roldán sobre el recital de Laura del Río que ha publicado en el Correo de Andalucía

No es la primera vez que la escuchábamos. A sus intervenciones en espacios emblemáticos de Cataluña hay que añadir su participación en el último Certamen de Nuevas Voces Ciudad de Sevilla, celebrado en el Maestranza el pasado 8 de mayo. Allí ganó el Premio Sevilla Ciudad de la Ópera, lo que le ha permitido celebrar este estupendo recital. Pero si en aquella ocasión Laura del Río evidenció una lógica presión por su carácter competitivo, que provocó que su voz no fluyera con toda naturalidad, esta vez hemos podido redescubrirla y comprobar que posee una espléndida voz que, acompañada de los recursos técnicos y estilísticos adecuados, da como resultado una experiencia altamente satisfactoria.
Podríamos considerar su voz cercana a soprano dramática, con un timbre aterciopelado y acaso más oscuro de lo habitual, más grave, con más peso y volumen y una extraordinaria proyección. En contrapartida tiende a interrumpir los agudos demasiado pronto, aunque estamos seguros de que es capaz de alargarlos si se lo propone. Laura del Río es, como tantas voces de su generación, una presencia fresca y competente sobre el escenario, algo que teatros y auditorios deberían tener en cuenta a la hora de ofrecer espectáculos de calidad que a la vez supongan buenas oportunidades para quienes más las merecen, los talentos emergentes, frente a la tendencia generalizada de contratar nombres reconocidos que quizás acusen mal el paso del tiempo o arrastren la fama de un momento irrepetible. La Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera ha promovido, cumpliendo con una de sus obligaciones fundamentales, este acercamiento al público de una voz que en su día calificamos como rutilante.
Con una primera parte centrada en la ópera, Laura del Río entró segura como Muzetta y continuó con aires muy románticos en la preciosa Depuis le jour de Louise de Gustave Charpentier, que Jesús Campos acompañó con suma delicadeza, tras lo que interpretó unNocturno Op. 9 nº 2 de Chopin algo mecánico pero afortunadamente escaso de rubato. Otra aria maravillosa, redescubierta en Una habitación con vistas como el célebre O mio babbino caro que sirvió de propina, Che il bel sogno di Doretta de La Rondine, también de Puccini, cantada con sentimiento y buen gusto, dio paso a la larga escena de La traviata que culmina con la enérgica Sempre libera y que la soprano salvó con gracia y precisión. En la segunda parte, dedicada a la lírica española, se alternaron romanzas (A través de mis cristales, de Barbieri), con los sones cubanos de Cecilia Valdés de Gonzalo Roig que le permitieron mostrarse sensual y seductora. Un Granada de Albéniz considerablemente poético a cargo de Campos, y la gracia chulesca de la soprano en Me llaman la primorosa acabaron por perfilar un recital espléndido. Que suerte, contactos y oportunidades no le falten a la joven catalana, porque instrumento, talento y capacidad de trabajo ha demostrado que tiene de sobras.”

Para más información, ver la publicación en el Correo de Andalucía

O en el blog personal del propio autor

 

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