Reseña sobre la mesa en torno a… Il Trovatore

Casi veinte años después, Il trovatore volvió al Teatro de la Maestranza. Como es ya costumbre, un día antes del estreno, la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera organiza, en colaboración con el teatro, una mesa redonda en la que se recorre la historia y las características musicales y teatrales de la obra. En esta ocasión, moderó la mesa Florentino del Valle, de la ASAO, que intervino junto al maestro Juan Manuel Bustos, director adjunto de la representación, y a Lorenzo Nencini, encargado de la reposición de la puesta en escena.

Florentino del Valle hizo una introducción de Il trovatore, un drama en cuatro actos estrenado en 1853 en el Teatro Apollo de Roma. Esta pieza corresponde al segundo periodo compositivo del autor. El primero fue denominado “de galera” porque Verdi así se refirió a los muchos años que estuvo sin descanso. Luego vendría su enorme trilogía: Rigoletto, La Traviata, Il Trovatore. La última, que nos corresponde en esta ocasión, nace a partir de una obra de teatro del gaditano Antonio García Gutiérrez, que transformo en libreto el italiano Cammarano, y que luego Verdi culminaría musicalmente con maestría.

Juan Manuel Bustos afirmó que Il trovatore es una obra atípica ya que cuenta con cuatro protagonistas a los que «Verdi dotó de una personalidad musical y dramática maravillosa». Con la dirección musical de Pedro Halffter y dirección de escena de Stefano Vizioli, el coliseo sevillano ha contado con cuatro grandes voces para liderar el reparto: la soprano norteamericana Angela Meade el tenor Piero Pretti, el barítono ruso Dmitry Lavrov y la mezzo polaca Agnieska Rehlis. Lorenzo Nencini destacó que los personajes están constituidos en igualdad de importancia y que desde el punto de vista psicológico todos poseen un carácter muy fuerte. Bustos añadió que cada uno protagoniza un aria importante y única.

La ópera final presenta algunos cambios con respecto a la obra de Gutiérrez, detalló del Valle. Por ejemplo en cuanto a Azucena, papel que atrapó a Verdi desde el principio. La escena de los gitanos, no aparecía en los textos primigenios. Lencini ensalzó el trabajo del coro. «El Maestranza tiene un escenario muy grande apto para subir a mucha gente sobre él. El coro está dotado de una energía enorme para el disfrute del público», dijo. Bustos resaltó la genialidad de Verdi en el segundo acto, que se desarrolla durante veinticinco minutos de unidad dramática.

El lleno absoluto de la Sala de Prensa del Maestranza confirmó, una vez más, el éxito de esta actividad y la emoción que el público sevillano siente por la ópera.

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