En torno a…Samson et Dalila

El estreno de Samson et Dalila en el Teatro de la Maestranza no es un estreno cualquiera. La producción de esta ópera (Camille Saint-Saëns, 1877) trae una historia bíblica de cerca de 3.000 años al momento actual, sobrevolando los sucesos y las miserias de una humanidad que tropieza, una y otra vez con la misma piedra.

Sobre la obra y su escenificación se habló en una mesa redonda, actividad colaborativa de la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera y el Teatro de la Maestranza. La Sala Manuel García se presentaba casi repleta de público para atender a lo que contaban los asistentes: Ignacio Trujillo, presidente de la ASAO, José Luis López López, catedrático de Filosofía, Paco Azorín y Carlos Martos, director de escena y coreógrafo de la obra respectivamente.

Para José Luis López López, esta es una historia de amor, odio y autoinmolación, traída a la actualidad política y bélica de Israel y Palestina. Pero más al amor que a otra cosa atiende la mirada escénica de Paco Azorín, quien ha querido hablar del amor como motor del arte universal, del vertido a esta producción que en sus palabras dice ser «necesaria y conveniente», y también el respeto a la propia ópera, pues para él, el proceso creativo pasa por respetar al máximo la palabra y la música de Saint-Saëns.

José Luis López López e Ignacio Trujillo

Samson et Dalila en el Maestranza es un proyecto inclusivo, en el que participan personas con enfermedades raras, síndrome de Down o autistas, entre otras. Muchas de ellas se suben por primera vez a un escenario y otras muchas asisten por primera vez una ópera. «Este es un proyecto que acerca la ópera, y a muchos jóvenes, de otra forma y no a través del paso por la taquilla, sino desde el propio escenario y la participación», dice el director escénico.

Ignacio Trujillo agradeció la promoción del arte lírico en jóvenes y niños y el trabajo por alejarla de la imagen exclusivamente elitista con la que se sigue relacionando la ópera en nuestros días, favoreciendo una ópera de todos y para todos.

Paco Azorón y Carlos Martos

Dice Azorín que su creación no es moderna ni rompedora, sino contemporánea, y que añade nuevas formas de significación. «Necesitamos que la gente venga a conocer y no a reconocer. Es por ello que he querido hablar de conflictos actuales con personas en el escenario que presentan capacidades diferentes».

Por su lado, Carlos Martos destacó la maravillosa energía que se vive en el escenario y que se transmite al público. «El público y los organizadores creamos una especie de ritual a través de este teatro lírico que nos ayuda además a entender nuestros miedos». Para el coreógrafo, este proyecto ha sido un aprendizaje continuo.

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