LOIN DE VOTRE SEVILLE. ESPAÑA Y LO ESPAÑOL EN EL PARÍS DE ROSSINI. Andres Moreno Mengibar

LOIN DE VÔTRE SÉVILLE
ESPAÑA Y LO ESPAÑOL EN EL PARÍS DE ROSSINI
Concierto celebrado en el Real Círculo de Labradores, 25 de mayo de 2016 con el patrocinio del Instituto Francés y la colaboración de la ASAO
Sachika Ito, soprano; Alain Damas, tenor; David Lagares, barítono; Francisco Soriano, piano y director musical
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Andrés Moreno Mengíbar

París se convirtió, en las primeras décadas del siglo XIX, en el principal centro de recepciónde la cultura española y en el mayor foco de difusión de la moda por lo español en toda Europa. La
corriente de emigrados políticos posterior a la Guerra de la Independencia (1808-1814) llevó a Francia y especialmente a París a lo mejor de la cultura y de la música española.

ROSSINI Y MANUEL GARCÍA

En el terreno estrictamente musical, el primero en mostrar a los franceses cómo era la música tradicional española, con sus característicos ritmos de polos, seguidillas, boleras y tiranas, fue el cantante y compositor sevillano Manuel García, quien en 1807 triunfa en París con su ópera El poetacalculista y pone de moda en los ambientes musicales su famoso polo “Yo que soy contrabandista”, citado en algunas obras literarias de Victor Hugo o de Georges Sand. García publicó en París abundantes colecciones de seguidillas y boleras, preparando el terreno comercial para otros muchos músicos españoles que hallarían refugio en Francia tras 1814.

Y de París irradiaría esta pasión por lo español hacia el resto de las capitales europeas hasta nada menos que el final del Segundo Imperio,pues la presencia en el trono imperial de la española Eugenia de Montijo supuso un resurgir de lapasión españolista en Francia.

SOR MELCHOR IRADIER ETC

Pero no se debe olvidar tampoco la importancia que Gioacchino Rossini, establecido en Parísdesde 1825 hasta su muerte en 1868, tuvo en este fenómeno dada su relación de amistad con
Manuel García, su matrimonio con la madrileña Isabel Colbrán y su relación de mecenazgo con elbanquero Alejandro María Aguado, sevillano que llegó a ser el rey de las finanzas francesas en la
década de los veinte y treinta. En los famosos Samedi-soirs que Rossini organizaba cada semana ensu casa de la rue Chaussée d’Antin nunca faltaba alguna nota de música española
Entre los compositores españoles que recalaron en París en el primer tercio del siglo XIX, bien por motivos políticos, bien por cuestiones meramente artísticas, destacaron Fernando Sor, astro internacional de la guitarra; Melchor Gomis, Dionisio Aguado, Sebastián Iradier o José León.

De estos autores y del propio Manuel García fueron las obras de la primera parte del concierto, integrado por aires españoles y caribeños como el polo, la caña, la seguidilla o la habanera.

Especial interés tuvo escuchar por primera vez en Sevilla la habanera “El arreglito” de Iradier, modelo sobre el que Bizet escribió su famosa habanera para la ópera Carmen.

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En la segunda parte se buscaba explorar la asimilación de la música española por parte de compositores franceses o, como en el caso de Rossini y su tirana “Les amants de Séville”, afincados en París. En este caso el papel fundamental para la difusión de lo español lo ejerció Pauline Viardot, la hija pequeña de Manuel García, cantante y compositora casada con el hispanista Louis Viardot. Su casa de las afueras de París se convirtió en uno de los más importantes centros musicales a los que acudían con asiduidad Berlioz, Meyerbeer. Gounod, Bizet, Massenet, Delibes o Fauré.

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P1120451En este impresionante círculo musical nacieron boleros, habaneras y sevillanas de los mencionados autores, además de las propias composiciones de Viardot, como esa bellísima habanera a dos voces que fue uno de los momentos más brillantes de la velada junto a la sevillana de la ópera Don César de Bazán de Jules Massenet, espectacularmente cantada por Sachika Ito.

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El concierto acabó con la interpretación del número final de El barbero de Sevilla con toda la intencionalidad: según testimonios de primera mano, Rossini le pidió a García que le ayudase componiendo este fragmento, así como la serenata “Se il mio nome” del primer acto.

Y si escuchamos con atención, en ese final de la ópera identificaremos inmediatamente el ritmo del bolero.

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EL ELIXIR DE AMOR – (1) LA PRODUCCION. EL ESPECTÁCULO. José Luis López

Un «Elisir» como un cuento de hadas

 

L’elisir d’amore (1832) de Gaetano Donizetti (1797-1848). Intérpretes: María José Moreno (Adina), soprano; Joshua Guerrero (Nemorino), tenor; Massimo Cavaletti (Belcore), barítono; Kiril Manolov (Dulcamara), barítono; Leonor Bonilla (Gianetta), soprano. Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza: Director del Coro, Íñigo Sampil. Escenografía, Enrico Fontana. Vestuario, Marco Guyon. Iluminación, Juan Manuel Guerra. Dirección de escena, Víctor García Sierra. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla: Director, Yves Abel. Teatro de la Maestranza. Primer día, viernes 13 de mayo de 2016 (siguientes representaciones, 16, 18 y 21 de mayo). Producción: Nausicaa Opera International, Parma (directora artística, Yumi Anna Yaginuma), inspirada en la serie El Circo de Fernando Botero. Asistencia: Prácticamente completa (aforo máximo de la sala, 1.800 espectadores).
JOSÉ LUIS LÓPEZ LÓPEZ

Fotos: Procedentes de prensa y publicadas en Internet.

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He aquí la prueba de que la ópera puede, y debe, ser un espectáculo total. No hace falta remontarnos a la pretensión de Richard Wagner de conseguir la Gesamtkunstwerke («obra de arte total»): en este L’elisir d’amore se fusionaron todas las artes escénicas (la música ‒vocal, tanto solista como coral, e instrumental‒, la pintura y la escultura, la danza ‒incluidas las acrobacias de los dos estupendos saltarines y el forzudo cuyos nombres no figuraban en el programa, lástima‒, la luz, el color, el vestuario, la magia del circo… Y sobre todo, la concepción global de la producción, su «alma», que nos hizo sentirnos felices, como devueltos a la infancia, esa de la que dijo Rainer Maria Rilke que es «la verdadera patria del hombre» ‒y de la mujer: Rilke escribió, en alemán, «Mensch», que significa tanto mujer como hombre).

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De modo que, antes que de los elementos clásicos en los que acostumbra a centrarse una crítica (las voces y la orquesta, es decir, la interpretación canora ‒y teatral‒ e instrumental), conviene preguntarse por algunos planteamientos esenciales en esta ocasión:

1.- ¿Ha sido acertado recrear el ambiente de esta obra, originalmente situada en el ámbito rústico de un lugar del País Vasco francés, transponiéndolo al mundo circense, concretamente la serie El Circo del pintor y escultor colombiano Fernando Botero?

2.- ¿Se ha mantenido la adecuada fidelidad al sentido que Gaetano Donizetti pretendió darle a esta sencilla historia, bucólica, rural y patriarcal? ¿Teniendo en cuenta, además, que, más que el compositor, ese sentido está fijado por el libretista Felice Romani, que tanto gustaba del estilo ancien régime?

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Es evidente que esos interrogantes están íntimamente relacionados entre sí. Y su respuesta afecta al responsable principal de las singularidades de este «Elisir». O sea, el director de escena, el venezolano Víctor García Sierra. Si tenemos en cuenta que García Sierra es, además, un flamante y distinguido cantante en activo, podemos descartar las extravagancias a veces perpetradas por directores de escena que pretenden «distinguirse», ya que de otro modo no pueden, enmendando la plana a compositor, libretista y hasta al sentido común. Ya lo advirtió en la rueda de prensa de presentación: «Dicen que muchas obras de Donizetti son aburridas; pero esta no: al contrario». Pero todavía fue más significativa su apreciación de que en El Circo de Botero «había visto», como si fueran reales, a los personajes de Adina, Necorino, Belcore y Dulcamara. De modo que se lanzó, no a la extravagancia deformadora, sino al atrevimiento consciente de realizar una «transposición» completa de ambiente que pretendía ser fiel, y aun potenciar, el «espíritu» de esta historia. El resultado se estrenó en el Teatro Verdi de Busetto en febrero de 2014 con notable éxito de público.

Y, como cuando se hace una «transposición» así, no valen las medias tintas, García Sierra tuvo que hacerla completa y cumplida. Una imprevista «catástrofe» informática, como nunca he sufrido, ha impedido que mis impresiones llegaran a esta página web más tempranamente (asistí a la primera representación, el 13 de mayo), por lo que pido excusas: no se repetirá la tardanza. Mas, como no hay mal que por bien no venga, hasta que se ha reparado completamente mi ordenador (ahora nuevo y mejorado), he tenido la oportunidad de leer una decena de críticas de diversos y competentes entendidos sevillanos y de otros sitios de España, y contrastarlas con mi percepción y valoración. En líneas generales, como casi todo el público, me sentí dichoso y me divertí como pocas veces, y quedé fascinado con el despliegue de luz, color y movimiento.

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Claro que, como todos los críticos, me siento obligado a poner alguna mínima «pega», que no altera, en absoluto, el regusto deslumbrado que sentí durante y al final de la representación.

Una: ¿alguien me puede explicar la presencia del prelado y su acólito durante el primer acto?

Otra: ¿por qué a la seductora Adina, rica, culta, caprichosa y orgullosa, la vistieron de niña, o a Nemorino de payaso? Se comprende, como he dicho al principio, que nos quisieran trasladar a la infancia feliz (cosa que tanta falta nos hace), pero esos detalles, por ejemplo, ignoro cómo pudieron colaborar a eso.

No obstante, el conjunto resultó de un acierto incontestable. Enhorabuena a García Sierra, y a su equipo (escenografía, vestuario, iluminación…: todo «remaba» en la misma acertada singladura).

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EL ELIXIR DE AMOR. (2) LOS CRITICABLES HABITUALES. José Luis López

Los Criticables Habituales.

José Luis López López.

Y ahora sí les toca a los «criticables» habituales. Empecemos por los cantantes, como suele hacerse siempre. Para ser cinco solistas, con mayor o menor relevancia, es destacable que constituyeran un elenco bastante equilibrado: eso es mucho.

maria jose morenoIndividualizamos (en el orden que figuran en el libreto impreso): la granadina María José Moreno (Adina) tuvo dos tiempos: tras comenzar algo «dura», tras el descanso alcanzó una perfecta impostación, con un registro redondo, pleno, excepcional; aparte de una actuación teatral llena de naturalidad y gracia. Una soprano ligera que cada vez irá a más.

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El tenor californiano Joshua Guerrero es un lírico-ligero, del que teníamos la garantía del premio obtenido en el premio Operalia; comenzó frío, pero también fue de menos a más. Resolvió conmovedoramente (en una pausa intimista, magistralmente elegida, del alboroto circense) «Una furtiva lacrima» (en italiano, «lacrima», aunque no lleve tilde ‒no las hay, prácticamente, en ese idioma‒ es esdrújula), tal vez el aria más célebre de todas las óperas «populares».

massimo cavalettiEl barítono de Lucca, Italia, Massimo Cavaletti mostró una voz menos definida y algo titubeante, divertido y fanfarrón en su doble papel de domador del circo y de sargento, aunque engolado en exceso.

kiril manolovEl búlgaro Kiril Manolov, barítono (el papel exigía un bajo bufo, pero él, con su voluminosa presencia y amplia teatralidad, compensó sobradamente esa carencia). Cuando le vendió, engañosamente, al pobre de Nemorino, una supuesta botella de «elixir», que era en realidad de vino de Burdeos, hay que dar por supuesto que se trataba de un «burdeos» corriente y barato, no de un premier cru de alguno de los «châteaux» que son la gloria de la enología bordelesa y gala.

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Finalmente, la sevillana Leonor Bonilla, a la que tenemos un especial cariño por ser la vencedora de nuestro Certamen de Nuevas Voces del año 2013 como Gianetta (reciente su triunfo en los Carmina Burana que nos ofreció la OCNE, dirigida por P. Halffter), aunque su papel cantor es breve (no así su brillante y destacada presencia teatral), no está dispuesta a dejar pasar la más mínima oportunidad: unos maravillosos agudos (como en el Dulcissime de los Carmina) y una voz perfectamente colocada, están pidiendo paso para papeles de más enjundia.

Y puestos a hablar de voces, las del Corro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza, especialmente las femeninas. Íñigo Sampil ha depurado este Coro hasta convertirlo, sin exageración, en uno de los mejores, si no el mejor, Coro de España. Una pena que la escenografía no alcanzara a dotar al Coro de más bellos movimientos coreográficos, a juego con sus voces..

Terminamos. El canadiense Yves Abel hizo una lectura ágil, vigorosa, delicadísima en los momentos más sutiles (como el dúo Chiedo all’aura o el aria Prendi, per me sei libero ‒«libero» también es palabra esdrújula en italiano). Con su pulso firme y medido, la ROSS se volcó. Igual que con el Coro, podemos decir que nuestra Sinfónica es una de las mejores orquestas de España (incluidas regiones independentistas).

No existe la obra humana perfecta. Pero sí la obra humana feliz. Y este L’elisir d’amore lo fue.

Hay que descubrirse y guardar este tesoro en zona preferente de nuestra memoria.

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GALA LÍRICA XXV ANIVERSARIO

GALA LÍRICA EN EL XXV ANIVERSARIO DEL TEATRO DE LA MAESTRANZA (30 de Abril de 2016)

UNA BREVE RESEÑA DE UNA NOCHE PARA RECORDAR

GALA LÍRICA INAUGURACION MAESTRANZA

No fue como hace 25 años. No podía ser porque aquella noche del  10 de mayo de 1991 era Irrepetible. No ha habido en la historia del mundo lírico del Siglo XX una Gala como aquella: Domingo, Kraus, Carreras, Caballé, Berganza, Lorengar, Pons, Lavirgen, Aragall. Unos no podían volver al Maestranza porque desgraciadamente ya nos dejaron, cuando aún estaban dando muchas noches de gloria. Otros ya están retirados y otros quizás no pudieron.

Pero la Gala fue digna. Se había anunciado a Joan Pons, Mariola Cantarero, Carlos Álvarez e Ismael Jordi. Y aunque los dos últimos no estuvieron, nos acompañó una radiante “Carmen”: María José Montiel y un magnífico Coro, que también celebraba su XX aniversario.

MARIA JOSE MONTIEL

La mezzosoprano M. José Montiel está en su mejor momento y con gran madurez y encanto nos deleitó con tres momentos de Carmen, una de sus creaciones, que además ha interpretado en versión española. Arrancó grandes aplausos en sus tres intervenciones y particularmente en la Habanera, que cantó con sensualidad y picardía.

MARIOLA CANTARERO

Después Mariola Cantarero nos deleitó con un fragmento de La Viuda Alegre, ya de vuelta de su reciente maternidad. Su voz de soprano lírica, suave y elegante, vibró en su interpretación.

JOAN PONS

El broche final de las intervenciones de solitas lo puso el gran barítono menorquín Joan Pons, el único que repetía a los veinticinco años. Llenó la escena con su aún firme voz que con gran riqueza de matices nos emocionó con el difícil “Te Deum” de Tosca, acompañado por un imponente coro. Nos recordó su interpretación de junio del pasado año.

El Coro y la Orquesta se lucieron con el Coro de Gitanos de Il Trovatore, pero el plato fuerte orquestal quedó para la segunda parte con el tercer acto de El Ocaso de los Dioses, en versión de Pedro Halffter. Fue una interpretación y una dirección brillante.

El Maestro sacó de la orquesta una de sus mejores interpretaciones de esta temporada y consiguió crear el clima necesario, con momentos solemnes, con momentos emotivos o brillantes, llenos de una belleza sublime, que nos trasladó al mundo misterioso de Richard Wagner.

Como propinas dos intervenciones más del Coro: Nabucco y Tannhäuser. Si el canto de los esclavos de la primera es emotiva y relajante, el Coro de los Peregrinos resultó impresionante.

Nuestra felicitación a todos: al Maestro Halffter, al Coro, Orquesta y Solista. En suma al Teatro de la Maestranza. Todos disfrutamos de esta velada: los espectadores y lo actores.

Emilio Galán

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