MESA REDONDA EN TORNO A ……..ANNA BOLENA

MESA EN TORNO A ANNA BOLENA

Sala de Prensa del Teatro de la Maestranza, 7 de diciembre, 19h. Lleno absoluto.

IMG_9282Intervienen: Ramón M. Serrera, Vicepresidente de la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera (ASAO), y Maurizio Benini, Director Musical, que son presentados por Emilio Galán, Presidente de la Asociación.

La Mesa en torno a Anna Bolena, anunciada por el Teatro de la Maestranza y por la ASAO, (y no por la prensa local), celebrada en un día entre festivos, pudo haber sido un fracaso, si además tenemos en cuenta que Anna Bolena no es una ópera de repertorio y que no se ha representado en Sevilla, pero ocurrió todo lo contrario: la Sala de Prensa se llenó completamente. Y además disfrutó, aprendió, y se mantuvo expectante durante más de una hora.

P1160558El Profesor Serrera comenzó hablando de la gran ópera, la primera ópera grande del Maestro de Bérgamo, su primer largo melodrama, de más de tres horas de duración, basado en hechos reales y sustentado por un libreto del genial Felice Romani, que prácticamente en sus versos le daba a Donizetti la inspiración para cómo afrontarlo musicalmente. Hizo entonces un elogio de los mejores libretistas de ópera italiana, resaltando sobre todo a Romani y al más tardío Francesco María Piave, que escribió para Verdi las más famosas óperas del compositor.

Siguió Serrera hablando como historiador del personaje Enrique octavo y sus seis esposas, de las interrelaciones familiares entre ellas, de cómo su primera esposa sobrevivió muchos años aunque encarcelada, porque no se atrevió a matarla al ser tía del gran emperador Carlos V, que dominaba toda la “europa” de su tiempo, de los tres herederos con derecho a trono: María (Catalina de Aragón), Isabel (Ana Bolena), Eduardo (Jane Seymour) y de los múltiples conflictos entre los partidarios de unos y otros.

P1160540La intervención del Maestro se centró en la obra y sus aspectos musicales. La continua sucesión de arias, dúos, tercetos e incluso quintetos, en los que de forma constante intervenía la soprano, haciendo que su papel fuera agotador. Culminando en el tercer acto con un largo aria interminable en el que nunca aparecía la cabaletta final, de más de 20 minuto de duración, que ponían a prueba por sus dificultades a cualquier soprano. Alabó en este momento la interpretación de la joven soprano americana Ángela Meade, a la que nunca había dirigido, y que sería sin duda en los próximos años una de las sopranos de referencia internacional. Citó entonces a los cantantes que estrenaron esta ópera y para los que fueron escrita, según era entonces costumbre, Giuditta Pasta y Giovanni Battista Rubini, ambos de moda en aquella época. Anna Bolena es una ópera bellcantista y para ese papel se necesitan sopranos que dominen la más alta tesitura. Esta ópera no fue apenas representada desde la segunda mitad el Siglo XIX hasta que María Calla la resucitó en 1957 en el Teatro de la Scala junto a la mezzo Giulietta Simionato, con una producción de Luchino Visconti, dirigida por Gianandrea Gavazzeni. Desde entonces las mejores sopranos retomaron este papel de gran envergadura.

Al hilo de esta precisión, Serrera contó como anécdota cuando fue invitado en 1993 al Liceo por Romano Gandolfi para presenciar Anna Bolena, cantada por Edita Gruberova, y la emoción que tuvo cuando al ir a saludarla encontró además en el camerino a la gran Dama de la ópera Joan Sutherland, acompañada por el Directo y marido Richard Bonynge.

P1160539Preguntado el Maestro por Ramón Serrera, por qué el bajo (Enrico), que está cantando más de la mitad de la ópera no tiene un aria propia, como Verdi lo hace con Felipe II en Don Carlo, y en cambio el tenor que tiene un papel bastante menor y secundario (Riccardo), tiene dos arias, la respuesta fue clara, Rubini le exigió a Donizetti un lucimiento personal.

Ante una pregunta del público sobre cómo “ve” la ópera al Rey Enrique VIII, el Maestro dijo que lo presenta como un ser lleno de humanidad, incomprendido, no amado por las mujeres, que solo buscan en él tener poder y ser reinas. A este punto Serrera discrepó porque el Rey Enrique VIII fue un dictador, un rey cruel, déspota y absolutista, en la realidad.

P1160562En resumen, una larga y autorizada Mesa, llena de información, anécdotas e impresiones personales que configuraron una tarde para recordar. ¡Lástima que no todo ese público que llenó la Sala fuera Socio de la ASAO¡

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